Cortázar ofrece varias posibilidades de lectura. El lector decide. Puede optar por el orden de lectura tradicional o seguir el tablero de direcciones. El escritor argentino plantea un juego. Este juego va más allá de la intención de crear su propia novela. El lector se ve en desventaja frente al ingenio y la creatividad del autor, cae en el engaño y se convierte en víctima de su burla.En cuanto al contenido, lo menos importante de ‘Rayuela’ es su trama. Pareciera que la intención de Cortázar no fue escribir una novela, sino una serie de cuentos con los mismos personajes que pudiera ser leída de cualquier manera. Para el escritor argentino la idea de escribir se acerca mucho a la idea de jugar y logra transmitir este sentimiento al lector, quien al comenzar a jugar, crea su propia novela. Cortázar lleva al lector a dos lugares distintos. La primer parte, ‘Del lado de allá’ narra la vida del argentino Horacio Oliveira en París, su romance con la Maga y las sesiones en el Club de la Serpiente. En la segunda parte, ‘Del lado de acá’ Oliveira regresa a Buenos Aires y trata sobre la relación de una pareja de amigos, Tráveler y Talita, en los que Oliveira ve reflejada su relación con la Maga. ¿Viaje hacia delante o viaje hacia atrás? El lector decide. El lector siempre decide.
Por otra parte, el lenguaje tiene toda la riqueza del propio Cortázar. Pero en esta obra, Cortázar toma el lenguaje y lo retuerce, lo utiliza como se le da la gana. Lo mezcla todo. Párrafos cortos pero importantes, párrafos largos que al fin y al cabo son imprescindibles, párrafos en los que se pretende que no leas nada sino que te concentres en el propio texto, rompiendo las palabras y jugando con la ortografía. La novela también está llena de frases en francés y algunos pasajes en inglés.
Finalmente, solo los grandes se atreven a violar las reglas. Con “Rayuela”, Cortázar crea una ‘anti-novela’, una revolución para la literatura de la época. Sin duda, un clásico de la literatura argentina.
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