«Soy un crítico de jazz lo bastante sensible como para
comprender mis limitaciones, y me doy cuenta de que lo que estoy pensando está
por debajo del plano donde el pobre Johnny trata de avanzar con sus frases
truncadas, sus suspiros, sus súbitas rabias y sus llantos. A él le importa un
bledo que yo lo crea genial, y nunca se ha envanecido de que su música esté
mucho más allá de la que tocan sus compañeros. Pienso melancólicamente que él
está al principio de su saxo mientras yo vivo obligado a conformarme con el
final».
El perseguidor es uno de los más emblemáticos cuentos del
escritor argentino Julio Cortázar y un clásico de la literatura del siglo xx.
Con un trasfondo existencial magistralmente tratado, la
historia describe los últimos días de Johnny Carter, virtuoso saxofonista cuya
vida discurre al filo de la lucidez y la autodestrucción.
Este homenaje de Cortázar al genial Charlie Parker ha
conocido el fervor de numerosos lectores, que lo han considerado, como Rayuela,
una experiencia iniciática.
El gran ilustrador José Muñoz ha sabido interpretar con
extraordinario talento la profundidad de esta ficción donde el jazz, las noches
insomnes y el París de los años 50 son el marco de una historia incomparable.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario